ANTE TODO, LA DIGNIDAD

El sábado jugamos contra Gibraltar, perdimos 1-0. Y aunque parezca increíble, siendo que se podrán imaginar que me debo haber bancado un montón de goleadas desde que soy hincha de San Marino, este es por lejos el partido con el que más triste y enojado quedé.

Se habrán dado cuenta también que no escatimé en insultos hacia nuestro DT, Franco Varrella. Pero lo que probablemente no quede claro, es cuál es el problema con Varrella, si con Manzaroli también nos llenaban la canasta, con Mazza también, y con los anteriores también. Es que la cuestión es otra. No es el qué, es el cómo.

Hagamos la siguiente analogía. Imagínense que de la noche a la mañana la AUF saca algún reglamento extraño por medio del cual un equipo del fondo de la tabla de la C arranca a jugar en primera el campeonato que viene.

Pongámosle, el Club Los Halcones, por decir uno. Si vos sos el DT de Los Halcones, y te toca jugar contra Nacional o Peñarol, es obvio que no vas a salir a jugarle de igual a igual, eso sería suicidarse. Vas a parar el ómnibus, intentar que te hagan pocos goles y jugar dignamente.

Y obviamente, vas a intentar, dentro de tus posibilidades, contar con los mejores jugadores. Y sabés que es difícil, porque la C es una categoría semiprofesional, casi todos los jugadores laburan aparte de jugar al fútbol y no se pueden dedicar al deporte a tiempo completo. Pero aun así, ponés a tu mejor 11, les decís que dejen todo, y ellos dejan todo.

Y capaz perdiste 8-0 contra Nacional, 7-0 contra Peñarol, 5-0 contra Wanderers. Pero te vas con la frente en alto, porque vos cumpliste, tus muchachos cumplieron, y la gente te lo reconoce. Porque saben que vos tenés los pies sobre la tierra, que no podés esperar un milagro.

Pero a veces los milagros suceden.

Y vas ganando experiencia, la próxima vez contra Wanderers en vez de perder 5-0 perdés 3-1, ¡hiciste un gol incluso! Y lo festejás con alma y vida, porque sabés todo lo que costó, sabés todo el sacrificio que hubo atrás. Y capaz no entienden por qué si de todos modos encima perdiste. Pero festejás igual, porque para vos eso es una victoria. Y seguís luchando, y al otro día te vas a laburar.

Pero pasa el tiempo, y dentro de Los Halcones todo cambia.

Cambia la dirigencia, cambia el DT, y empiezan a cambiar muchas cosas. Para mal. Y al DT nuevo le falta decir que Los Halcones va a jugar la Sudamericana, cuando ni siquiera está pudiendo armar un 11 competitivo. Y la dirigencia está más preocupada por hacerse ver en la AUF, por la plata y por el lujo que por el rumbo que está tomando el equipo. Y de repente, en vez de perder por 4 o 5 goles empiezan a perder por 8, ni siquiera pasan la mitad de la cancha, no hay un 11 fijo.

Muchos de los mejores jugadores que antes eran titulares ahora ni siquiera juegan y ni el DT ni la dirigencia dan explicaciones de por qué, el arquero que era titular en el Apertura y atajaba goles imposibles hace casi 10 fechas que no está ni en el banco. Y en las conferencias de prensa el DT dice “hicimos todo lo que pudimos”. Y parece que no hay drama, si al final es el DT de Los Halcones, y obviamente Los Halcones iba a perder todos los partidos en la A. Terminan volviendo a la C, pero la situación ni así cambia.

El DT se “acostumbra” a su situación, y estando ya en la C, sigue sin poner a sus mejores hombres, sigue haciendo planteamientos tácticos sin pies ni cabeza, y cuando te das cuenta te pone línea de 5 contra otro equipo del fondo de la tabla. Y la dirigencia sigue en otra.

Y ese otro equipo, con casi las mismas limitaciones que el tuyo, te termina cascoteando el rancho toda la tarde. Y perdés. Perdés un partido que sabés que sí podías ganar. Un partido que TENÍAS que ganar. Porque ya perdiste la cuenta de cuánto llevabas sin conocer la victoria.

Y por lo menos antes perdías, y perdías por resultados muy feos. Pero jugabas con

dignidad. Y todos te lo reconocían. Tus hinchas, que son pocos, pero son fieles como ninguno. Los rivales. La prensa. Y cada tanto, podías, aunque sea darle una probadita a la victoria. Porque luchabas por ello. Porque la falta de técnica, la falta de preparación física, la falta de habilidades, la compensabas con muchísimo huevo y muchísimo sacrificio. Y tenías una buena guía. Un buen DT que inspiraba a tus jugadores, que los motivaba, que los impulsaba.

Y sabías de tu realidad, pero, aun así, no te negabas a soñar.

Yo no me niego a soñar. Pero sé de nuestra realidad, y sé que hasta que no haya un gran cambio, en todos los ámbitos de nuestra selección, y de nuestra federación, difícilmente este sueño se cumpla.

Sé que la oportunidad que presenta la Liga de Naciones, probablemente demore mucho en repetirse. Finalmente, jugar una competición oficial, contra equipos de nuestro nivel, a los que les podés ganar de forma realista, era algo impensable años atrás. Y por culpa de un DT inepto, una dirigencia nefasta, y la falta de jugadores claves para cumplir este sueño por razones que nadie sabe con certeza, estamos dejando pasar esta enorme oportunidad frente a nuestros ojos. Y el sábado se vio demostrado.

Aún nos quedan tres partidos para lograrlo, el martes jugamos contra Liechtenstein. La selección con la que tenemos el mejor historial. La única a la que le pudimos ganar. Una de las dos a las que le pudimos hacer más de un gol.

Si no fue el sábado, tiene que ser el martes. Y tiene que serlo porque somos locales. Porque es algo que estamos esperando hace mucho tiempo. La ilusión de 32.000 sanmarinenses, y de muchos que hicimos nuestra esta pasión y acompañamos a la Nazionale a la distancia, está depositada en estos muchachos.

Y yo sé que ellos no nos van a decepcionar. Porque en los jugadores yo realmente noto la entrega, la garra, las ganas de conseguirlo. Lo noté en el gesto de Filippo Berardi cuando se le escapó por nada, lo que pudo haber sido el gol del empate. Realmente lo quería gritar. Lo noté en buena parte del segundo tiempo cuando nos animamos a atacar, y tuvimos varias llegadas peligrosas que tristemente no se concretaron. Y lo noto en general, siempre que, pese a toda adversidad, salen a la cancha a dejarlo todo.

En ellos confío.

Y confío que, pese a todas las adversidades de las que hablé, tanto externas, como internas (sobre todo internas), va a llegar el día en el que gritemos victoria. Y Dios quiera que ese día sea mañana. Vamos a seguir siempre alentando, pase lo que pase.

FORZA SAN MARINO!!

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